"UNA SONRISA QUE DOMINA PAISAJES ANIQUILADOS" MAESE CIORAN

martes, enero 06, 2009

Leyendas 4: Leonard Cohen


Hace muchos años que no recibimos cartas del tío Leonard. Dicen que prefiere compartir un lecho de fría piedra con un monje zen a subirse al carromato en marcha de la mujer gitana de otro hombre. Dicen de él que es un desertor porque ganó la guerra pero no subió al podio para recoger su medalla. Dicen que es avaro con sus palabras, que guarda un secreto muy adentro al que hace demasiado tiempo que no acaricia por miedo a no encontrarle el pulso. Dicen que ya lo ha dicho todo, que ha amado cuanto podía, que sobrevive por que le duele y se alimenta de remordimientos.

Nosotros, su familia, sabemos que el Tío Leonard pertenece a un ejército de un solo hombre y que sus silencios son verdades susurradas desde muy lejos. También sabemos que ningún ser vivo puede estar a salvo de sus encantos aunque se haga llamar pequeño saltamontes y duerma sobre un lecho de fría piedra en la más recóndita celda de un monasterio.

miércoles, noviembre 05, 2008

Dedicatoria


"palabras" de Gustavovando.

sobre la palma de tu amor escribí una dedicatoria por que así me lo habías pedido aquella noche. una palabra que sea grito que se haga verso que se recite orgulloso mientras gire tu cabeza tras el hachazo y enseñes la otra mejilla. un clavo enmohecido del que colgar tu alma mojada cuando vuelvas de tus paseos tristes bajo un lluvia de adioses. un trozo de cielo acurrucado entre nudillos como una moneda juguetona que te sorprenda brincando de un surco a otro de tus pasiones giratorias, y entonces sonrías. para que cuando el taxista te pregunte "hacia dónde?" puedas abrir la mano y leerme y mis palabras sean una alfombrilla de bienvenida.

jueves, octubre 16, 2008

Leyendas: 3. Torreira.



http://www.flickr.com/photos/7582553@N05/

Torreira es una lagartija que invade corazones agrietados y les devuelve la pasión dejando como fianza su colita (con acuse de recibo) al abandonarlos; una estrella de mar que sacrifica un trocito de alma para reanimar a las morenas (y rubias y pelirrojas) exangües de desamor; la marea viva que te salpica y refresca al otro lado de las dunas cuando creías ser un cactus abandonado en tu maceta de soledad y apatía; la palabra que emerge resplandeciente de entre las cifras, el remordimiento que te levanta del sofá una de esas tardes de domingo, la voz que te despierta y te obliga a retroceder ante el vértigo de una ventana abierta hacia la rutina. Torreira fue la única creación bondadosa del demonio mientras Dios dormía la siesta del séptimo día; la serpiente calenturienta que acarió a Eva hasta el sonrojo, se llevó a Adán de putas a Sodoma City y pervirtió a la manzana hasta un orgasmo de sidra y calvados. Torreira é o meu curmán, mi Don Quijote, y, si el cuerpo aguanta, compartiremos unas carcajadas artríticas bajo una manta de cuadros cuando le pellizque el culo a la enfermera del Hogar para Poetas Al Borde del Último Verso en una soleada tarde de Otoño.

Torreira es un boxeador que al besar la lona en el último asalto sonríe a las damas de la primera fila con el resplandor de una derrota elegante y que cuando arroja la toalla ensangrentada sobre el cuadrilátero todos necesitamos ver en su retrato de hombre sentado con los hombros hundidos que pudo vencer pero no era esa su batalla, por que son las guerras que no han de terminar nunca las que merecen su lucha.

Torreira es un disco de vinilo en plena era digital cuyas notas son como estrellas fugaces que en su cola arrastran y desgarran nuestros sentimientos más íntimos y solitarios para obligarnos a recordar la vida que una vez quisimos haber vivido, mucho antes de que nuestros sueños se quebraran como huevos maduros contra la encimera de lo cotidiano.

martes, septiembre 30, 2008

Leyendas: 2. Tom Waits


Cuando tenía 12 años buscaba entre los cientos de revistas amontonadas por mi padre dentro de un armario algún ejemplar del interviú ,o tal vez un playboy, para acallar mis vociferíos hormonales y entonces encontré la foto. Era un suplemento del País dedicado a la historia del Rock y en su contraportada en blanco y negro habitaba un ser de cabeza enorme y cabellera rizada que aporreaba un piano con unos dedos torcidos y un vaso de cerveza a apenas un palmo del teclado. Mi vida cambió, tal y como mandan los cánones, y decidí que esos pubis y pezones podrían esperar otra mañana más y leí ese artículo donde hablaban de drugstores, beatniks, hobos and a piano has been drinkin` not me. ¿por qué?. ¿por qué el primer homínido bajo del árbol y se irguió sobre la mitad de sus extremidades?. Supongo que necesitaba una razón para seguir viviendo y la búsqueda de Tom Waits me proporcionó esperanzas tras los puntos y aparte de mis siguientes cumpleaños. Recordad imberbes lectores que entonces no existía youtube, google ni la wikipedia, si querías encontrar algo debías recurrir al bocaoreja, a la impertinencia en una tienda de discos de pueblo, al compañero de pupitre y su camiseta de songoku, a todos los periódicos repletos de reseñas de los nuevos discos de hombres g, a los viajes en autobús a la ciudad más cercana con el nombre de Tom Waits escrito en un papelito. Pasaron seis años. Estoy en un acantilado sobre la ría de Vigo con una chica a la que no se si abandonar y en el último momento recurro al santoyseña: ¿conoces a Tom Waits?. Claro, dice ella, mi hermano mayor tiene varios discos. Me enamoro, ella me deja, recorro media europa con el Swordfishtrombones y el Smallchange en mi walkman intentando olvidarla. Gasto todo mi presupuesto en una leche malteada de nombre Matilda en Copenhangen por la canción, duermo bajo los puentes de París escuchando Soldier´s Things, pregunto a cada americano que encuentro que coño quiere decir 16 Shells from a Thirty-Ought-Six. Su veneno se hace más fuerte, su voz de morsa con megáfono me devuelve a...

jueves, septiembre 11, 2008

Leyendas 1: Hrabal

Nunca has de leer al Tío Bohumil sin una cerveza en la mano, nunca. Cuando el hable, y no importa cuan inmensa sea la mentira, has de reir y beber y meter tu mano en el escote de la derecha. Si alguien cae al suelo inconsciente no se debe intentar reanimarlo, la resaca tras algunas de sus mejores cuentos forman parte de su encanto. Puedes llorar si el protagonista muere de amor, entonces mete tu mano en el escote de la izquierda, allí encontrarás pañuelos. Contempla su rostro surcado de arrugas, cada valle es una vida, un personaje con una historia que contar en la taberna, una frase que termina tras haber dado toda la vuelta a tu cabeza. Nunca podrás reconocer las verdades hasta que tu también las hayas padecido, y entonces, si ves que el abuelo se acerca al balcón de tu quinto piso, decide si has de acariciar su horlada calva o agarrarlo por la pechera y acostarlo en tu sofá como a un maquinista refugiado que hace ya muchas páginas que ha saltado del tren en marcha.