franético mirón

"UNA SONRISA QUE DOMINA PAISAJES ANIQUILADOS" MAESE CIORAN

martes, marzo 02, 2010

ese viejo poeta fumeta abstracto


Como el payaso sentado en su silla de madera que sabe que ha contado su último chiste y hunde la nariz escarlata en una copa ancha de martini seco... soñando sobre los tejados, la niebla arañando las antenas, ríos evaporados que fluyen a medio camino de los cielos, esas palabras que no han sido pronunciadas por la vanidad del reflejo que rechazan los espejos... así estoy yo esperando por el amanecer con las mantas sobre mi regazo: el viejo poeta fumeta abstracto que olvidó la siguiente estrofa y exhala volutas de humo contra la luna, nadie contesta, las campanas de la iglesia tocan una vez y ya es muy tarde.

martes, marzo 03, 2009

Poderoso deseo




Foto de http://flickr.com/photos/13739898@N03/

El poderoso deseo de sentir esto de otro modo;
soltar las cuerdas que me amarran al timón,
que una mano extraña gire el volante muy hacia mis adentros y partir,
surcar las aguas antes de que el amanecer coagule mi pasión y me arrastre pesada como un ancla ;
huir de la horma que mi alma ha insuflado en este mundo,
ese celofán crujiente,
reventar como un shouffle y rebosar por mis límites :
cruzar la frontera con un espejo en la mano y contemplar extasiado como esa ceja se perfila y adelgaza, los pómulos yerguen sus lomos como un gato agradecido bajo una caricia, la colisión contra una nueva vida que arruga mi rostro, las baldosas de la mente quebrándose en agudos ángulos por la tectónica de placas y de repente, una sonrisa enimagmática, una carcajada estrombolosa, un espejo que se astilla subtitulando mi cara.

viernes, febrero 13, 2009

La rebelión de los cuerpos elásticos



Siempre el temor a que la puerta se abra y me descubran escribiendo con mis ojos encendidos como brasas y esa mirada de coyote que no sabe si atacar o huir mientras contiene el aliento que me delata y me confirma. Corriendo de una palabra a la siguiente, el espinazo que se arquea y se estira, frases sin masticar, un puñado de nervios y cartílago, la mano que descorre la cortina porque el ojo grita luz, luz,luz y luego acaricia la pared como queriendo borrar su sombra. La vida como un reflejo, media rana bailando con una pila en el culo, coge un bolígrafo, agarra una pala, suelta el puñetazo, arranca esa flor, que más da el motivo y el resultado, la vida es un espasmo, un muelle que alguien aplastó hace un millón de años con una bota de aburrida gravedad y hastío y ahora se despereza en un bostezo que nos llevará de nuevo a la inerme ternura de un mendrugo flotando en el espacio. ¿Qué es lo que siente el látigo cuando en su último escorzo abrasa y lacera la espalda tierna del condenado? ¿Qué he de sentir yo esta noche mientras mis párpados se cierran como cepos mutilando esta frase...

jueves, enero 15, 2009

De Rodillos y Amargura



Mientras baja las escaleras ella dice adiós y esa palabra es un rodillo que lo aplastará todo y de tus sentimientos quedarán migajas como versos de Kavafis escritos en Braille que habrás de leer por siempre de rodillas.
Mientras sus labios chocan y se arrastran sobre las orillas de otro hombre, abriendo nuevos surcos por los que la pasión avanzará a dentelladas como los primeros fulgores de sol tras el eclipse, Tú abonarás con silencios las caricias que no diste.
Mientras ella cierra los ojos para que el sueño la bendiga en otra cama, entre otros brazos, Tú recorrerás hasta la última trinchera de tus sábanas buscando en el recuerdo a quién resolvió la ecuación de tu amargura.


Y a pesar de todo, seguimos amando. Maese Cioran

martes, enero 06, 2009

Leyendas 4: Leonard Cohen


Hace muchos años que no recibimos cartas del tío Leonard. Dicen que prefiere compartir un lecho de fría piedra con un monje zen a subirse al carromato en marcha de la mujer gitana de otro hombre. Dicen de él que es un desertor porque ganó la guerra pero no subió al podio para recoger su medalla. Dicen que es avaro con sus palabras, que guarda un secreto muy adentro al que hace demasiado tiempo que no acaricia por miedo a no encontrarle el pulso. Dicen que ya lo ha dicho todo, que ha amado cuanto podía, que sobrevive por que le duele y se alimenta de remordimientos.

Nosotros, su familia, sabemos que el Tío Leonard pertenece a un ejército de un solo hombre y que sus silencios son verdades susurradas desde muy lejos. También sabemos que ningún ser vivo puede estar a salvo de sus encantos aunque se haga llamar pequeño saltamontes y duerma sobre un lecho de fría piedra en la más recóndita celda de un monasterio.